Cincelado de dragones

Comentarios de libros y otros asuntos de cultura

Sunday, January 16, 2005

Orientalismo ( I parte)

Este es el libro más famoso de Edward Said. Fue escrito en la década de los setenta. Desde entonces hasta hoy, ha suscitado un vivo debate. El propio Said continuó el tema y las ideas -muy ampliadas- en Cultura e Imperialismo (Knopf; Vintage; Anagrama).
A la edición española más reciente (2004) le acompaña un brevísimo prólogo sobre la peculiar situación del Islam en España, respecto a Europa y a las tesis del libro. También se refiere a la obra de Américo Castro -con la que se familiarizó más tarde- y a Juan Goytisolo. Lamenta no haber conocido antes la obra de Castro y prestar atención a lo excepcional en el caso peninsular. Lo más interesante reside en el epílogo que escribió en 1995. Allí recuerda todas las reseñas y recensiones más sesudas e interesantes que se le hicieron en todo el mundo durante ese intervalo de tiempo, entre los setenta y 1995. Destacaría los comentarios sobre el aprovechamiento infame realizado por fanáticos iraníes y nacionalistas árabes extremos. Según Said habían tergiversado y retorcido sus palabras, para interpretar con sesgo todo lo contrario de lo que pretendía, según señala en su epílogo. Curiosamente el libro de Nafisi (Leer Lolita en Teherán) comenta una anécdota en este sentido, pero respecto a Cultura e Imperialismo. También resalta la perspicacia de la crítica equilibrada del erudito Albert Hourani. Este último publicó una interesante Historia de los árabes en inglés que se tradujo al español hace poco y que recomiendo (editado en Vergara edit.). Fue elogiada por el mismo Said por su ausencia de prejuicios, entre otros méritos.

Tuesday, January 04, 2005

Azar Nafisi; Leer Lolita en Teherán

La profesora de literatura en Johns Hopkins Azar Nafisi ha escrito un libro (Reading Lolita in Teherán, 2003; trad. esp. Leer Lolita in Teherán, El Aleph, 2003, o de bolsillo en Quinteto, 2004) de recuerdos vividos en el Iran de la Revolución islámica de Jomeini: rebosan pesadillas. Algunos de los acontecimientos que relata rozan lo increíble, lo inimaginable; la prohibición estricta del maquillaje, la persecución por un mínimo de piel o mechón que asoma, la reimplantación de la Sharia (lo que implica la lapidación por adulterio), la alumna reprendida por bajar deprisa los escalones de la Universidad, la mirada de sospecha y la censura ante todo lo occidental calificado de imperialista y satánico, desde las novelas, pasando por el cine, hasta la música; la prohibición hasta de los autores en principio menos problemáticos (Henry James), las atrocidades en las cárceles, ... así hasta el infinito. Algo excepcional que realmente duele por intolerable fue la amenaza de castigo por expresar emociones en un concierto, pues tal cosa según las patrullas de moralidad, no era islámico (¡!).

Algunas mínimas anécdotas llegan a provocar una sonrisa de amargura con resquemor, como el censor de cine semiciego (¿no os recuerda a Cinema Paradiso?), o la sustitución y eliminación en el programa de literatura universitaria de Shakespeare, Racine y Esquilo por Gorki y Brecht. Uno de los aspectos extraños surge en el momento que observas el islamismo más intransigente bastardeado con ideas soviéticas o pseudosoviéticas de la peor especie. Dos ideas que repetían sin saciarse consistía en la decadencia de Occidente y su civilización (a pesar de que ninguno era tan sutil para remitirse a Spengler; no lo conocían), y sus satanismo. Occidente constituía el albañal de los peores pecados.

Sin embargo lo más interesante de este libro no pertenece a esta descripción de la conversión del Irán del Sha en un imperio islámico caótico o la espantosa opresión de las mujeres. En parte, el libro se formó cuando la profesora Nafisi ofreció su propia casa a un puñado de sus mejores alumnas para asistir a una serie de clases que en la Universidad no pudo impartir, porque fue expulsada al no aceptar la obligatoriedad del velo. Las reflexiones en torno a los cuatro autores escogidos (Nabokov, James, Austen, Fitzgerald) de Nafisi a sus alumnas y a sí misma constituyen todo un pequeño tratado de interpretación de estos autores. Quien haya leído Lolita o The Great Gatsby lo comprenderá. Ilumina las obras.

Sabe escoger los términos más adecuados para describir el pensamiento de un autor, recogiendo sus cartas íntimas, motas de su vida reveladoras, o cuando lo explica el propio autor en un lugar escondido. Un ejemplo perfecto lo reconozco con el término poshlust, preferido de Nabokov. Este término expresa en ruso la cercanía entre la banalidad y la brutalidad. Es decir la horrile intimidad entre torturador y víctima, entre Humbert y su víctima y prisionera, una niña de doce años. Seguro que algunos ya tendrán en la mente las conclusiones de Hannah Arendt en Eichmann en Jerusalén. Un estudio sobre la banalidad del mal. Una palabra rusa recordada por Marina en muchas ocasiones, szlopamiatsvo o memoria del mal (interesante ¿verdad?), y esta poshlust daría que pensar a un semántico el que los rusos lexicalizen un campo renegado o evitado por otras lenguas. La mención a los Cuatro cuartetos de George Eliot dice mucho en favor del buen gusto en esta selección de datos.

En concreto su visión de la literatura vinculada con la libertad debería enseñarse en las alas donde se escucha de teoría de la literatura. Al final de la obra comenta que el derecho a la imaginación tendría que agregarse a la Declaración de Derechos del ciudadano. Al mismo tiempo con otros autores e ideólogos, afirma que ``la novela como nueva forma narrativa, transformaba radicalmente algunas ideas básicas sobre las relaciones esenciales entre los individuos, y por lo tanto las actitudes tradicionales ante la relación de los individuos con la sociedad, sus deberes y sus obligaciones´´. No resulta tan diferente de lo que suele afirmar Harold Bloom sobre Shakespeare. De Austen y el derecho a elegir, el decoro y la dignidad, el pacto con uno mismo, basamento de Whashington Square y de todo James, o la imposibilidad de empatía e identificación con el otro, provocador del punto de partida para la creación del malvado por antonomasia, la egofagia de Humbert Humbert sobre Lolita, ...

``Hay una expresión en persa, ``piedra de la paciencia´´que se emplea a menudo en épocas de miedo y turbulencia. La idea es que una persona guarda todos sus problemas y desgracias dentro de una piedra. Ésta escuchará y absorberá sus sufrimientos y secretos, y así la persona se curará. A veces la piedra no puede soportar todo el peso y revienta´´. Seguro que sabéis de muchos costumbres en esencia equivalentes pero para quien no lo sepa diría que la psicología humana se mueve con símbolos.

Saturday, January 01, 2005

Capacidad mimética

Quiero comprobar lo palpable de mi existencia ahogándola en el cosmos público de las bitacoras virtuales: los blogs. Sólo escuché en alguna ocasión campanas de estas bitácoras hasta que leí un artículo largo sobre ellas. Mi tecnoinepcia me retardó en incorporarme a este pérfido invento. No hablaré de mi vida más (espero: qué egocentricidad puberal) . Ahora, más textos inútiles,desde aquí.

Hasta un largo tiempo